Cuando somos adultos por lo general solo podemos dedicar un par de horas semanales a practicar alguna actividad física, y, en la mayoría de los casos, si el deporte no es tu actividad principal, estamos el 80% (por no decir 90%) del día en posiciones de tensión, estáticas, estándar y/o rutinarias donde la conexión con nuestro cuerpo es casi nula.
En el deporte en general consideramos un entrenamiento completo a cualquier actividad que exija de nosotros las siguientes características: Coordinación, Flexibilidad, Equilibrio, Fuerza, Velocidad. Cualquier entrenamiento que se quiera considerar completo tiene estas bases.
Comenzaremos derribando un mito instalado en nuestra sociedad: se puede comenzar a bailar y disfrutar de la danza aún siendo adultos sin entrenamiento ni técnica pre-existente.